Islas en la Red

29.5.04

Poesía transitada y transitable: Fernando Quiñones

Uno de los días pasados que estuve en casa de mis padres, en Cádiz, me fui con mi padre a dar una vuelta, a ver el castillo de Santa Catalina restaurado, y el estado del casco antiguo. Al llegar a la Calle Ancha, entramos en la librería Quorum, y mi padre, como en los viejos tiempos me dijo "anda, elige un libro y te lo compro". Y, casi de inmediato, vi brillar en la estantería más cercana, las letras del lomo de un libro: "Fernando Quiñones. Obra escogida. LIBRO DE LAS CRÓNICAS.". No hubo más nada que pensar. Llevaba años recopilando las "Crónicas" de Quiñones, desde que, con alrededor de 17 años, me deslumbraron sus "Crónicas del 40". Había conseguido varias más, pero algunas eran prácticamente inencontrables, como suele pasar en este país con muchas ediciones de poesía. Ahora Hiperion las publicaba al completo.

Debo decir que las Crónicas de Quiñones y la obra de Ernesto Cardenal han sido referentes clave en mi manera de afrontar el hecho de escribir poesía desde hace mucho tiempo, de definir el tipo de poesía que yo quería, quiero escribir: una poesía que no gire alrededor del ego engrandecido del poeta,de su ombliguito filosófico. Una poesía que no gimotee ante lo inevitable: la vejez y la muerte, y no babee ante las alegrías que ofrece el estar vivo, sino que las ilumine. Una poesía de muchas voces, acogidas en la voz del poeta, y de muchas historias, confluyentes con la del poeta, que no vive en una lejana galaxia. Una poesía transitada y transitable, abarcadora de lo individual y lo colectivo que es también individual y viceversa. En eso estoy con mis humildes y no muy afinadas herramientas. Y en eso estaba ante el libro de Quiñones que me hizo recordar un poema de aquel gastado "Las crónicas del 40" que me llegué a aprender casi de memoria (Ah! Gracias, papá):

36 aC-1936: LAS DELACIONES



EN la taberna y ante un vaso
de vino blanco toca el delator
su ganancia, se dice 'fue más fácil
de cuanto lo pensé'
, ve distraido
dos trirremes la larga chimenea de un mercante

"...DE TRAICIÓN Y CONJURA CONTRA
FLAVIO PERPENNA LUCIO LOPEZ
EN EL CUERPO DE GUARDIA DE EXTRAMUROS"

Desde las Puertas playa arriba sale
el viejo Austin el tordillo
con
la acusación y la sentencia

"Y QUE AL RECIBIR ESTA EL JEFE
DEL PUESTO CUMPLA EJECUCIÓN...

En declive ya el sol
el Levante enarena los flancos del caballo
y las sandalias del jinete el negro
capot las arañadas portezuelas

... INMEDIATA"

La cruz de Flavio es erigida
por el piquete de fusilamiento
junto al tapial
Lucio escucha al morir
la voz de ¡fuego! en una lengua extraña.






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